Los contagios de coronavirus en el mundo ascienden ya a 20 millones sin indicios de que la pandemia remita

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CORONAVIRUS AEROPUERTO 2020


Los contagios de coronavirus han rebasado el umbral de los veinte millones en todo el mundo, según el recuento global de la Universidad Johns Hopkins, que apuntan a una cierta estabilización en el número de infecciones diarias pese a que continúan en cotas muy elevadas, con entre 250.000 y 290.000 casos nuevos cada jornada, de forma que la enfermedad infecta a un millón de personas cada cuatro días y no tiene visos de remitir en el corto plazo.


Al mismo tiempo, cinco meses después de la declaración de la pandemia, los fallecimientos asociados a la COVID-19 superan ya los 735.000 en total, con cifras de muertes que oscilan entre las 4.000 y las 7.000 cada jornada, márgenes similares a los que se registraban en abril, cuando la epidemia castigaba con más fuerza a Europa.


El principal foco ahora, sin embargo, sigue siendo América, que acumula más de la mitad de los contagios y de los decesos, especialmente en los dos países más afectados por el SARS-CoV-2: EEUU y Brasil.



La OMS habla de "brotes verdes de esperanza"

Pese a la magnitud de la pandemia, que ha alcanzado a casi todos los países del mundo a excepción de unos pocos archipiélagos en Oceanía, y a la ausencia de indicios alentadores, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha querido este lunes trasladar un mensaje de esperanza y su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha hablado incluso de "brotes verdes" para animar a seguir combatiendo la enfermedad.


"Esta semana alcanzaremos los 20 millones de casos registrados de COVID-19 y las 750.000 muertes. Detrás de estas estadísticas hay un gran dolor y sufrimiento. Cada vida perdida importa. Sé que muchos de ustedes están de luto y que es un momento difícil para el mundo. Pero quiero ser claro, hay brotes verdes de esperanza y no importa donde esté un país, una región, una ciudad o un pueblo, nunca es tarde para revertir un brote", ha asegurado, según recoge Reuters, en una comparecencia en Ginebra.



El responsable de la OMS ha insistido en la necesidad de adoptar medidas "fuertes y precisas", como la obligatoriedad de las mascarillas o los confinamientos selectivos, para que las sociedades "se reabran de forma segura". Y ha asegurado que es posible frenar al coronavirus: "Incluso en países donde la transmisión es intensa, la enfermedad puede ser controlada con una respuesta conjunta de todo el gobierno y toda la sociedad".


La respuesta de los gobiernos, en cualquier caso, sigue condicionada por las consecuencias económicas que se derivan de actuar contra el virus, puesto que el confinamiento de la población y la distancia social se ha demostrado la forma más eficaz de contener su expansión, pero hunde la actividad y condena a muchos ciudadanos a la pobreza, si no a la miseria.


Esa disyuntiva ha sido especialmente visible en Estados Unidos, donde en mayo se optó por una reapertura gradual tras el primer embate del coronavirus y desde mediados de julio sufre una oleada aún mayor de contagios y muertes. Algo similar ocurrió en India, donde la enfermedad estuvo muy controlada de inicio, merced a un estricto confinamiento que hubo que levantar progresivamente para aliviar la situación económica: ahora es el tercer país con más casos, más de 2,2 millones, y hace apenas una semana rozó la cota de los 60.000 contagios en un solo día.



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