Nos deja la actriz Amparo Rivelles

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Amparo Rivelles nació en Madrid el 11 de febrero de 1925. Sus comienzos desde adolescente en el teatro no son extraños si tenemos en cuenta que tanto sus abuelos (Jaime Rivelles y Amparo Guillén) como sus padres (Rafael Rivelles y María Fernanda Ladrón de Guevara) fueron actores en constante ampliación de horizontes interpretativos.Por parte de madre es hermana del también actor Carlos Larrañaga. Con 13 años debuta en la compañía teatral de su madre. En 1940 ya intervino en la película Mari Juana, de Armando Vidal. Su belleza, buena dicción y maneras elegantes conquistaron al público de la época, que hizo de ella una verdadera estrella. Un contrato con la Compañía de cine Cifesa le permitió hacer casi una veintena de películas durante esa década cimentando su carrera profesional a partir de éxitos en taquilla que la hicieron un rostro muy popular en nuestro país. Mister Arkadin(1954) de Orson Welles y su trabajo a las órdenes del argentino Tulio Demicheli en La herida luminosa en 1957, año que inició su estancia en México que, por felices circunstancias personales y profesionales, se alargará durante veinticuatro años.En 1947 recibió el premio CEC por La Fe, de Rafael Gil y Fuenteovejuna, de Antonio Román. En la década de los 50 sobresalen dos películas Alba de América (1951), de Juan de Orduña y El indiano (1954) dirigida e interpretada por el mexicano Fernando Soler. Además hay que mencionar su presencia en el largometraje Su primera película allí fue El esqueleto de la señora Morales (1959) una comedia de humor negro escrita por Luis Alcoriza y dirigida por Rogelio A. González. Dicho título inaugura una generosa filmografía entre las que destacan los melodramas familiares como Los novios de mis hijas (1964), El día de las madres (1968) y El juicio de los hijos (1970). También intervino en numerosas teleseries como Pecado mortal (1960) Pensión de mujeres (1960) y Pasiones encendidas (1978) y producciones de aire español como La casa de Bernarda Alba (1980), por Luis Alcoriza y dirigida por Rogelio A. González. Para su definitivo retorno a España, al menos en lo profesional, influyó el éxito de la serie televisiva Los gozos y las sombras (1981), basado en la novela de Gonzalo Torrente Ballester, donde Carlos Larrañaga su hermano tenía el papel principal de esa producción. La buena acogida de la función teatral Hay que deshacer la casa, de Sebastián Junyent, fue otro de los estímulos de Amparo, quién además logró un Premio Goya gracias a su labor en la adaptación cinematográfica de la pieza que rodó en 1986 José Luis García Sánchez. Ese mismo año fue nombrada hija adoptiva de Valencia. Otras películas de estos años son Soldados de plomo (1983) de José Sacristán; Esquilache (1988), de Josefina Molina y Una mujer bajo la lluvia (1992) de Gerardo Vera. En la primera década del 2000 Amparo Rivelles centró sus esfuerzos en el teatro obteniendo el 19 de abril del 2004 el III Premio Nacional Pepe Isbert.Otros premios recibidos fueron el Miguel Mihura, el Lope de Vega, el Jorge Fiestas de Cine, Ercilla, la medalla de Oro de Bellas Artes y el Mayte. Con este premio la Universidad Politécnica de Valencia quiso reconocer los 65 años de carrera profesional de esta actriz en el teatro, el cine (más de 80 películas) y la televisión.



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