Antonio David Flores quiere la guarda y custodia de su hija

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antonio-david-flores y olgaUna bronca monumental entre madre e hija. Parece ser que, además de gritos, con algún tortazo y una denuncia presentada ante la Guardia Civil. Este podría haber sido el desencadenante de la posterior demanda que ha interpuesto Antonio David Flores para reclamar ante la Justicia la guarda y custodia en exclusiva de su hija Rocío, de 16 años, fruto de su matrimonio con Rocío Carrasco. Esta semana se ha sabido que el exguardia civil presentó dicha demanda y que, de momento, está en proceso. Así que hasta que se resuelva a favor de alguna de las dos partes, tanto él como Rocío Carrasco mantienen el régimen de custodia compartida de sus dos hijos. Lo más llamativo de este singular caso es que Antonio David únicamente ha reclamado dicha custodia en exclusiva para su hija mayor y no incluye al segundo, David, que nació con algunos problemas de salud y que era la locura de su abuela, Rocío Jurado. De este asunto, hasta el momento, sus padres no se quieren pronunciar públicamente. Rocío Carrasco sigue fiel al hermetismo mediático que mantiene desde que falleció su madre, hace casi siete años. En cuanto a su exmarido, tampoco está haciendo declaraciones y eso que dos semanas atrás posaba en una revista con su segunda esposa, Olga Moreno, y la hija que acaban de tener. El problema, en este caso, es que más allá del choque generacional, la menor no está siendo educada en una única dirección y con el consenso de ambos progenitores. Rocío Carrasco y Antonio David Flores ni se hablan, ni se miran, ni tan siquiera comparten preocupaciones. Esta circunstancia complica aún más la situación familiar. Desde que el matrimonio se rompió (el divorció llegó en 2001 tras un durísimo proceso) nunca más han vuelto a dirigirse la palabra, ni tan siquiera cuando su hijo pequeño ha estado enfermo. La mala relación entre ambos es más que conocida y ahí están las diferentes denuncias que se han interpuesto en los juzgados y las muchísimas horas de televisión que han protagonizado en los programas del corazón para relatar sus malos rollos. Los enfrentamientos que hoy pueda tener Rocío con su niña recuerdan en la distancia a los que ella tuvo años atrás con su propia madre. Fue nada más cumplir los 18 años cuando salió del domicilio familiar para irse a vivir con su novio Antonio David. Recuerdo perfectamente los lloros de la Jurado cuando me contaba la pena que sentía por no poder retener a su «niña». Rocío sentía adoración por una hija a la que no siempre había podido tener a su lado debido a sus largas giras musicales. Eran los años en los que las artistas hacían las Américas durante meses. Gracias a ese esfuerzo, hoy su hija puede vivir perfectamente acomodada al ser la heredera universal de todo su patrimonio artístico, además de los cuantiosos bienes que le dejó. Hoy Rocío Carrasco también pasa su particular calvario con una hija adolescente que siempre se ha llevado muy bien con su padre. En el entorno familiar hacía tiempo que algunos vaticinaban que, en cuanto tuviera cierta edad, la niña acabaría decantándose por la casa paterna, y más ahora que tiene una hermanita de apenas unas semanas. De momento las cosas seguirán como están, sólo que ya está claro que el tiempo corre a favor de Antonio David.



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